mustang


La tarde del viernes 16 de abril de 1964, Ford Motor Company presentó en la Feria Mundial de Nueva York su nuevo automóvil denominado “Mustang”, el cual tuvo una aceptación que superó, por mucho, las expectativas de Ford.

Este automóvil se desarrolló en un tiempo récord de 18 meses, algo increíble, debido a que en condiciones normales un desarrollo similar hubiera tomado de 3 a 4 años.

Su creador Lee Iaccoca, no se había equivocado al identificar que existía un mercado integrado por los americanos nacidos en la postguerra (Baby-boomers), quienes después de haber superado los horrores del conflicto bélico estaban deseosos de un auto económico, pequeño y personal, que tuviera el atractivo de un deportivo de dos plazas como los Thunderbirds 1954 a 1957. La diferencia sería que tendría capacidad para cuatro pasajeros, y que costaría lo que un auto económico.

Las directrices para crear el auto fueron claras:  Precio inferior a $2,500.00 Dólares. Longitud total inferior a 180 pulgadas (4.57 m). Capacidad para cuatro pasajeros. Asientos individuales en el frente y banca atrás. Palanca al piso. Motor ágil de seis cilindros, pero con capacidad para ocho. Una vista deportiva distintiva de cofre largo y cajuela corta. Una larga lista de accesorios.

 Los diseñadores fueron David Ash (Diseñador ejecutivo), Gail Halderman (Gerente de Marca Ford) y Joe Oros (Director de Diseño de Ford, Lincoln/Mercury).  La producción inicial resultó atípica del mercado automotriz, ya que duró 18 meses, comenzando el 9 de marzo de 1964, y concluyendo a mediados de agosto de 1965.  El 17 de abril de 1964 se inicia la venta de las versiones Hardtop y convertible. A partir del mes de septiembre de 1964 se suma la versión Fastback o “2+2”. Para enero de 1965 se introduce por vez primera la codiciada versión “Shelby”. 

Desde sus inicios, la parrilla fue el detalle más característico del Mustang: un caballo salvaje en movimiento; ornamento que se repitió en ambas salpicaderas, tapón de gasolina, guantera y centro del claxon. Este elemento estuvo siempre presente en todas las generaciones posteriores hasta 1973. La respuesta del público fue apoteósica. Los clientes dormían en las puertas de las distribuidoras esperando que éstas abrieran para subirse al auto en exhibición, y no bajarse de él hasta comprarlo. Ese mismo año, el Mustang fue nombrado auto insignia de las 500 Millas de Indianápolis, distinción que repetiría en 1979 y 1994.

 

Cuando el Mustang fue visto “por accicente” El panel de instrumentos original rectangular fue herencia directa del Falcon, mejor conocido en México como Ford 200, cuya plataforma, por cierto, fue utilizada para desarrollar el Mustang, del cual compartió igualmente el mismo motor de seis cilindros.

 

Antes de su presentación, Ford decidió aumentar la expectación del público, al darlo a conocer “accidentalmente”, poco antes de la fecha anunciada para su presentación oficial.  Supuestamente, Walter Buhl Ford III, el sobrino de 20 años de Henry Ford II, se paseó en pleno centro de la ciudad de Detroit el 11 de marzo, sin autorización, a bordo de un prototipo convertible negro del Mustang. El primer hombre de prensa en descubrirlo fue Fred Olmsted, un famoso editor de Detroit, quien de inmediato llamó a uno de sus fotógrafos para que tomara algunas gráficas. 

Una de las imágenes fue utilizada por varias publicaciones de difusión nacional como Newsweek, y ello provocó que se armara un revuelo en torno al Mustang. De más está decir que esta fue una brillante estratagema publicitaria por parte de Ford, la cual se hizo la “agraviada”, aunque en el fondo, sabía que todas las agencias a nivel nacional estarían levantando pedidos de los clientes interesados. Los únicos que no se sintieron nada complacidos con este hecho, fueron los editores de Time, quienes habían hecho un trato para tener la exclusiva de las primeras fotos del Mustang durante la Feria.  Para esto, el fotógrafo de la revista Tima, Ed Bailey había estado con Oros y con Bordinat casi desde el principio del desarrollo del proyecto Mustang II; y Times había estado de acuerdo en no publicar nada hasta la presentación oficial. Bueno, era obvio que Time había cumplido su parte del trato y Ford no. Como consecuencia, muchos otros sacaron la primicia antes que Time.

 

Se revela el deportivo más esperado: Ford Mustang.  La noche del 16 de abril, Ford compró el horario principal de comerciales de las tres cadenas de televisión más importantes, y a las 21:00 horas, unos 29 millones de espectadores fueron testigos de la presentación del Mustang desde su hogar. A la mañana siguiente aparecieron todo tipo de artículos y anuncios en muchas publicaciones de la Unión Americana.  Además, para redondear la campaña, Ford invitó a unos 150 reporteros y escritores de los principales medios a una comida en la Feria Mundial, ahí bebieron, comieron y pudieron conducir un lote de autos prototipo desde Nueva York a Detroit.

 

Una reacción del público sin predecentes. En poco tiempo, los Mustang se estaban presentando en varias partes, desde los aeropuertos, hasta las salas de exhibición y venta de las agencias. En todos los casos, los autos iban acompañados de grandes letreros que mostraban orgullosamente el precio que resultaba increíblemente bajo, sólo 2,368 dólares para el modelo Coupé.

 

La formidable combinación de la excelente campaña de publicidad, la línea del auto y el precio tan accesible, tuvieron un efecto fulminante e instantáneo en el público.

Las anécdotas en este sentido son interminables, por ejemplo la del camionero que se impresionó tanto viendo el carro en la agencia, que se distrajo y atravesó el cristal del aparador con todo y su pesado vehículo. Otra agencia de Chicago decidió hacer algo sumamente extraño para un negocio; resulta que al ver la enorme cantidad de gente que se congregaba en el exterior viendo el carro, mejor aseguró sus puertas para mantener a la multitud afuera.  Otro distribuidor de Pittsburgh cometió el error de colocar en exhibición su único y preciado Mustang en una plataforma aérea, a la vista del público. La multitud se arremolinó de tal manera para verlo, que descompusieron el sistema de la plataforma, de tal forma que cuando la agencia lo vendió no pudieron bajarlo para entregarlo de inmediato a su nuevo dueño.

En una agencia del Este, se dio el caso de 15 clientes que deseaban el mismo, o mejor dicho, el único Mustang, así que después de un sinnúmero de pleitos decidieron someterlo a una subasta. Al término de ésta, el ganador insistió en quedarse a dormir en el carro, por temor a que lo vendieran antes de que su cheque fuera autorizado a la mañana siguiente. 

Iacocca y su gente lo lograron, había nacido una nueva leyenda, tenían un producto que todo el mundo deseaba. Ford vendió 680,992 Mustangs en tan sólo año y medio  Ni siquiera el más optimista de los directivos de Ford pudo haber previsto la demanda que tuvo elMustang. Muy pronto la firma se vio ante el problema de no poder satisfacer las exigencias del mercado. Todas y cada una de las primeras unidades enviadas a las agencias se agotaron de inmediato. 

Mucho antes de que el carro hubiera salido al mercado, las expectativas más optimistas esperaban vender un máximo de 100,000 unidades del primer año. Pero ya desde antes de la presentación oficial, Iacocca se encontró con que tenía una demanda de 240,000 unidades, así que decidieron que la planta de producción de San José, California, ensamblara exclusivamente Mustangs.  Sólo les tomó cuatro meses vender 100,000 carros y luego siete para rebasar la cifra de los 250,000. Al final del período que comprendió desde abril de 1964 a diciembre de 1965, Ford logró vender la increíble cantidad de 680,992 Mustangs. Esta cifra representó una verdadera marca de ventas en la industria automotriz para el primer año, al grado que para marzo de 1966, Ford estaba fabricando el Mustang un millón. La cantidad de ventas alcanzadas en un solo año, resulta doblemente impresionante si tomamos en cuenta que sólo había dos versiones del auto, el Coupé y el Convertible, al menos hasta septiembre se 1964, cuando apareció el Fastback.

El milagro del Mustang fue, sin duda, el resultado de una cuidadosa planeación y un análisis exacto de las condiciones del mercado, que le llevó años a Ford.

Este auto marcó el comienzo en Detroit, de una auténtica revolución de carros tipo deportivo a precios accesibles, plagados de equipo opcional.

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